Cuándo se acaban las cosas
«¿Que cuándo se acaba esto? Cuando tú cambies o a mí se me olvide, lo que pase antes.»

Sentencia de Alina, la protagonista de La importancia relativa del aire, obra del ya extinto colectivo Favalous.
«¿Que cuándo se acaba esto? Cuando tú cambies o a mí se me olvide, lo que pase antes.»

Sentencia de Alina, la protagonista de La importancia relativa del aire, obra del ya extinto colectivo Favalous.
«El tenis en ese aspecto es el bingo de los pijos, también hay quien va por ir. Pero todos gritan cuando se permite, luego callan y caen en un momento hipnótico.»

Una de las controvertidas opiniones de Roque Donato en El pan sube un duro de Caroline Dumont.
«El entorno procura múltiples ocasiones para propiciar nuestra muerte; muchas accidentales, aleatorias, inexplicables; otras con variable grado de merecimiento.»

El creador de videojuegos Curro Vélez en una entrevista.
«Esto es como un tren sin ruedas, no lleva a ninguna parte.»

En Un cadáver a los postres de Robert Moore.
En la imagen, la máquina más inútil del mundo.
«Caminaba por el gimnasio como si el mero hecho de estar allí ya le pusiera en forma, como si su cuerpo entrenara por microondas.»

Descripción del personaje de Max, el antihéroe de El errante de Alberta Montesa.
«Nadie tiene derecho a cambiarte el epitafio.»

Frase de una canción cazada por casualidad en un podcast, desconozco su autor.
«Una buena estrategia es ayudar a las personas a estar dónde y cómo quieren estar, desde ahí nos podrán ofrecer lo mejor de ellos mismos.»

El psicólogo canadiense Bernard Jordan en una TED Talk.
«La alegría es un efecto secundario de la gran cantidad de operaciones químicas y eléctricas del cerebro.»

La neurobióloga Mara Sotos, en un documental.
«…
El ser humano está domesticado. Nos hemos autodomesticado. Hemos subvertido los valores naturales para acomodarnos a un orden social, arbitrario y funcional.
(…)
Como homínidos tenemos programada la percepción del éxito en relación a la superación de peligros reales para nuestra supervivencia, sin embargo buscamos esa sensación de éxito a través de asuntos laborales, económicos, burocráticos… Así que triunfemos o no en esos asuntos, no cunde. Nuestro percepción instintiva del éxito se alimenta de otros triunfos más simples, como el de seguir con vida o el de no tener piojos.
…»

El filósofo y periodista Rodrigo Sánchez Solís.
En la imagen, una representación de la pirámide de Maslow.
«…
Los raros autoconscientes tenemos que hacer pedagogía social. Debemos comportarnos con total y absoluta normalidad. Nos faltan imágenes para normalizar lo nuestro y sería conveniente crearlas lejos de lo estrambótico y sin ninguna necesidad de ser extravagante.
…»

Traducción libre de un fragmento de un artículo de la socióloga italiana Rosa Giannetta en La Stampa.