”…
Vale más un buen álter ego que muchos amigos reales pero que vayan a la suya, piénsalo bien, a un alter ego sólo le falta piropear. Y no quiero pecar de inmodestia pero lo que más me gusta de mi alter ego es que nunca deja de sorprenderme. –Hizo una pausa, mirando arriba mientras sonreía, suspiró hondamente, asintiendo con la cabeza y añadió- Lo único malo de tener un alter ego es cuando te acuerdas de que estás hablando sola.
…”

En Memorias de Juana y de los demás de Víctor Orteu.
En la imagen, espejos con siluetas de niños que se pueden adquirir en Compradicción.

«Se trata de algo simple, uno observa alrededor y piensa largo y tendido en lo que ve, lo dice de la manera más corta posible y se lo enseña a la gente para que lo comenten.»

Opinión de un crítico en una charla sobre Franz West.

“…
Por esa conciencia [de la responsabilidad en las propias decisiones] el ser humano se enfrenta a su propio juicio.
1.- En cualquier juicio no se permite ser juez y parte.
Muchos de los occidentales nos hemos criado en la cultura de la culpa, conocemos el mecanismo por el cual alguien deberá cargar con ella y no nos gusta que nos incluyan en el reparto, así que, ya de niños, pronto aprendemos aquello de “yo no he sido”.
2.- En cualquier juicio se parte de la presunción de inocencia.
Pero, ¿y si sabemos que sí hemos sido? Nuestra moral nos abocará a un castigo, ¿nos lo infligiremos? y en ese caso ¿nos redimiremos? No podemos ser libres si no nos perdonamos a nosotros mismos.
3.- El objetivo de la pena sentenciada a un culpable debe ser su reinserción.
…”

Del artículo “No me mires tan cerca” de Salvador Brió aparecido en RIPS Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas.

“El ego es como un tamagotchi, ahora tiene hambre, ahora quiere disciplina, ahora cariño… Hay que cuidarlo, pero no pensar que es lo único que somos.”

Del artículo “Cuarenta y siete lacras de la occidentalidad” de Vicente Sarabia, aparecido en la revista The Travel Magazine.

“Tener miedos absurdos es el resultado lógico de vivir en un mundo con órdenes absurdos y poblado a partes iguales por desconfiados y peligrosos. ¿Cómo lleva eso un extrovertido?”

Queja de Michael Monroe en su libro No me llego a las puntas de los pies.

«…
Se movía mesuradamente, seguía siendo de esos que trazan cuidadosamente su autorretrato en cada movimiento que hacen. Pero de pronto, un resbalón:
– Antes no lo usábamos casi, porque tú eras más casera, pero en estos años ya he amortiguado el coche de sobras.
Siempre tuvo problemas para decir palabras con amor.
…»

Fragmento del cuento “Mis lapsus, tus lapsus, sus lapsus” de Carola Lomba en el libro Encuentros de varios autores.

“…
Aquella noche, cuando Belinda llegó por fin al refugio de su casa se sintió salvada y orgullosa de haber resistido la tentación, se dijo a sí misma “Esa puerta está bien cerrada”.
Tan bien cerrada como aquella que cerró por fuera cuando se fue de casa a los 17 años. Como aquella tras la que se refugió cuando un loco se obsesionó con reprocharle que no apreciara que él era el hombre de su vida. O las que le cerró en la cara a otros de los que ella misma lo creyó. Y no fue distinta de la que muchos años después cerraría tras de sí, venciendo al vicio de durar pese a los años y pese a todo, y decidiría que ya era un buen momento para morir. La última frase que pronunció fue “Esa puerta está bien cerrada”. La enfermera creyó que se trataba de algún fugaz recuerdo inconexo que le permitió el Alzheimer.
…”

Belinda, concepto y desarrollo de Elmer Zaa.
En la imagen, cerrojo laberíntico diseñado por Art. Lebedev Studio.