«…
Mariola estaba en esa edad en la que se acepta que los días no traerán ya muchas alegrías. Llevaba una buena temporada evitando emprender proyectos, y estaba convencida de que no le podían salir al paso más que desgracias.
…»

Donde dije bueno digo basta de Eva-Carla Marcos.

«…
– Claro, me fío de los que llevan una bata blanca.
– Está muy bien eso, y ¿te fías también de los que se las venden?
…»

Jean-Pierre y Mike, cocineros del Seven Oaks General Hospital, donde transcurre la película Después de las comidas de Jean-Claude Lord.

«El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.”

Vista de gran angular de una ciudad

Párrafo final de Las ciudades invisibles de Italo Calvino.

«La primera fuerza, irresistible, irremediable e irrefutable, es la gravedad; la segunda, la curiosidad.»

Alexander Calder, escultor estadounidense, especialmente conocido por sus esculturas móviles.
En la imagen, Big red, obra de Calder.

«Los recuerdos desagradables no se olvidan: no se borran, sino que se sustituyen. Afortunadamente, otros recuerdos recién llegados los cubren y lo que no debe ya estar a mano va a parar al fondo de la pila.»

Algunos consejos prácticos sobre sostenibilidad emocional de Lawrence Jacobi.

”…
Llegan informes preocupantes sobre la situación en la Puerta del Paraíso. Centenares de millones de almas, en su gran mayoría de bebés, llenan los campos de refugiados que se han instalado en la zona de acceso al Cielo.
Esta situación se está produciendo desde que, en 2007, el Vaticano decidió abolir el Limbo, lugar donde iban a parar las almas de los niños que, sin haber tenido tiempo de cometer pecado alguno, no habían recibido el sacramento del bautismo. La nómina de almas que habitaba en el Limbo era, por supuesto, muy numerosa. Pero por falta de cifras precisas, la organización no supo prever la avalancha de los que, provenientes del Limbo, se suman a la también cuantiosa nómina de fallecidos que deben ingresar en el Paraíso y que la burocracia celestial no consigue absorber. Testigos oculares describen la escena como “dantesca”.
…”

En Los refugiados del Limbo de Armando Vitale.
En la imagen La bajada de Cristo al Limbo de Agnolo Bronzino.

”…
Vale más un buen álter ego que muchos amigos reales pero que vayan a la suya, piénsalo bien, a un alter ego sólo le falta piropear. Y no quiero pecar de inmodestia pero lo que más me gusta de mi alter ego es que nunca deja de sorprenderme. –Hizo una pausa, mirando arriba mientras sonreía, suspiró hondamente, asintiendo con la cabeza y añadió- Lo único malo de tener un alter ego es cuando te acuerdas de que estás hablando sola.
…”

En Memorias de Juana y de los demás de Víctor Orteu.
En la imagen, espejos con siluetas de niños que se pueden adquirir en Compradicción.

«Se trata de algo simple, uno observa alrededor y piensa largo y tendido en lo que ve, lo dice de la manera más corta posible y se lo enseña a la gente para que lo comenten.»

Opinión de un crítico en una charla sobre Franz West.

“…
Por esa conciencia [de la responsabilidad en las propias decisiones] el ser humano se enfrenta a su propio juicio.
1.- En cualquier juicio no se permite ser juez y parte.
Muchos de los occidentales nos hemos criado en la cultura de la culpa, conocemos el mecanismo por el cual alguien deberá cargar con ella y no nos gusta que nos incluyan en el reparto, así que, ya de niños, pronto aprendemos aquello de “yo no he sido”.
2.- En cualquier juicio se parte de la presunción de inocencia.
Pero, ¿y si sabemos que sí hemos sido? Nuestra moral nos abocará a un castigo, ¿nos lo infligiremos? y en ese caso ¿nos redimiremos? No podemos ser libres si no nos perdonamos a nosotros mismos.
3.- El objetivo de la pena sentenciada a un culpable debe ser su reinserción.
…”

Del artículo “No me mires tan cerca” de Salvador Brió aparecido en RIPS Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas.