Una imagen vale más que un millón de palabras
A menudo, los problemas comunicativos nacen de la dificultad de recrear la realidad de manera fiel. Las situaciones pueden ir desde la frivolidad de explicar un tropezón, hasta la trascendencia de prestar testimonio en un juicio.
Por eso, el MAAPPF se puso manos a la obra y llegó a un primer modelo de cámara que, implantada en el ojo del usuario, registra todo lo que éste ve. El éxito se preveía general, sin embargo, las primeras pruebas han evidenciado que esta cámara cumple sólo en parte los requerimientos del público: los usuarios desean aparecer en sus propias imágenes. Nuestra nueva cámara Dactiloray resuelve este inconveniente.
Se trata de un dispositivo que, insertado como un dedal, lanza un rayo invisible que al contactar con un sólido graba desde allí hacia la posición de partida. También, desde una consola opcional colocada alrededor de la muñeca, se puede configurar el rayo para que grabe desde una determinada distancia, sin necesidad de un sólido que designe su posición. Las posibilidades son ilimitadas. En el futuro será difícil entender cómo vivía la gente cuando aún no era posible tener toda la vida en imágenes. ¿O es que nadie ha pensado nunca que la vida, hace años, era en blanco y negro?