Una imagen vale más que un millón de palabras

A menudo, los problemas comunicativos nacen de la dificultad de recrear la realidad de manera fiel. Las situaciones pueden ir desde la frivolidad de explicar un tropezón, hasta la trascendencia de prestar testimonio en un juicio.

Por eso, el MAAPPF se puso manos a la obra y llegó a un primer modelo de cámara que, implantada en el ojo del usuario, registra todo lo que éste ve. El éxito se preveía general, sin embargo, las primeras pruebas han evidenciado que esta cámara cumple sólo en parte los requerimientos del público: los usuarios desean aparecer en sus propias imágenes. Nuestra nueva cámara Dactiloray resuelve este inconveniente.

Se trata de un dispositivo que, insertado como un dedal, lanza un rayo invisible que al contactar con un sólido graba desde allí hacia la posición de partida. También, desde una consola opcional colocada alrededor de la muñeca, se puede configurar el rayo para que grabe desde una determinada distancia, sin necesidad de un sólido que designe su posición. Las posibilidades son ilimitadas. En el futuro será difícil entender cómo vivía la gente cuando aún no era posible tener toda la vida en imágenes. ¿O es que nadie ha pensado nunca que la vida, hace años, era en blanco y negro?

La instalación Hlutverk del colectivo de artistas Norðanbál en Reykjanesbær (Islandia)
Camino de la recreación de un poblado vikingo en las afueras de Reykjanesbær nos encontramos con esta instalación, Hlutverk (Piezas). La intervención consta de unos tubos metálicos que pretenden sugerir figuras antropomórficas danzantes en cinco farolas. La obra está patrocinada por el hipermercado Bónus, justo en frente de la instalación.
El colectivo Norðanbál es responsable de muchas intervenciones de similar calibre, pruebas de ello en su página web: www.nordanbal.is

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”…
Tropezó por tercera vez, esta vez todos los papeles se llenaron definitivamente de barro. Intentó ser paciente buscando, tal como decía el Padre Juan, la voz del Señor en su interior para que le guiara. Y no sólo no escuchó ninguna voz reconfortante, si no que ese silencio se llenó con sus propias quejas contra ese ser capaz de hacer el mundo sin equivocarse.
– ¡Tú! Que lo haces todo tan bien… que todo te parece tan fácil… ¡Tan perfecto que eres!… -Y, al ver el zafarrancho en  que se habían transformado sus intentos por hacer las cosas bien, estalló- ¡Hazlo tú! ¡Eh! ¡Hazlo tú!
…»

En Tengo hambre, frío y sed de Manuel Alvarado.

”Muchas personas buscan desesperadamente un premio, pero su miedo al castigo es tan grande que buscan mal: buscan a escondidas, donde no hay nada que encontrar.”

Cita de Padmasambhava, el Guru Rinpoche, maestro hindú del siglo VIII.

La Hesperia Tower de Bellvitge en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona)
El barrio de Bellvitge, en el extrarradio de Barcelona, es un puzzle inacabado de barrios dormitorio, solares transformados en vertederos y nudos de carreteras. Se añaden al conjunto un hospital oncológico semiabandonado y la extraña silueta del hospital de Bellvitge. Para solventar este deslavazado panorama se encarga a Richard Rogers el proyecto para construir una torre emblemática que albergara un hotel de 5 estrellas, un restaurante de lujo y un centro de convenciones. Y el hombre, seguramente inspirado en el concepto “puzzle”, se puso manos a la obra. El fruto de sus esfuerzos es una torre inconcebiblemente fea que parece un amasijo de ideas inconexas: Un bloque de cemento armado rematado por una cuadrícula de metal naranja, una escalera de caracol suspendida en el aire, ascensores panorámicos… y, como si de una película de Spielberg se tratara, un buen ovni que remata el conjunto.
Como es habitual en la fealdad arquitectónica, el edificio que ya de por sí no pasaría desapercibido, se encuentra además ubicado en un enclave estratégico para ser el centro de las miradas. Sólo hay un beneficiado de esta situación: el hospital de Bellvitge, que comparado con la Torre Hesperia parece ahora un ejemplo de comedimiento arquitectónico.

Nota: ¡Qué bien combina la gasolinera Galp que hay a los pies de la torre! ¿Es premeditado que el color del logotipo de Galp sea idéntico al de la cuadrícula de la torre?

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