Pixie dixit: Fascículo 14
«El hombre propone y …………… dispone.
Que cada cual rellene la línea de puntos como le parezca.»



Esta operación antimatemática sintetiza el estado actual del pago de la deuda externa de los países empobrecidos. Después de haber pagado 7 veces el valor prestado inicialmente aún queda pagarla 4 veces más ¿curioso, no? Parece que las matemáticas no funcionan igual en todas partes. Más información en www.quiendebeaquien.org

Frase pronunciada por un mítico profesor de autoescuela llamado Santiago.

Las cacerolas, como recipientes ideados para cocinar, resisten bien el calor y permiten cocinar en condiciones higiénicas. Poco más se les tendría de pedir. Sin embargo se les pide que además se contengan las unas a las otras formando una pila, más o menos estable. Esto supone un gran hallazgo para la comodidad en el hogar, no diré lo contrario, pero tiene consecuencias: ¿Qué culpa tiene la cacerola más grande para ser relegada al fondo de la pila? ¿Por qué acaba oxidada por el desuso y el roce continuo causado por la pereza que da retirar todas las otras cacerolas para llegar hasta ella? ¿Por qué ha de modificarse, tan paulatina como inexorablemente, su labor para acabar siendo un mero contenedor que cobija a las demás cacerolas mientras ella misma pierde su identidad?

En principio uno usa posavasos para no ensuciar.
Analicemos: si lo que colocaremos sobre el posavasos ensucia, hubiera ensuciado la mesa, ahora ensucia un posavasos. ¿Qué ganamos con esto? limpiar más ¿es que acaso eso nos divierte?
Algún avispado dirá: «No se limpia más porque la mesa no se ha ensuciado». Ya, y ahora me diréis que alguien capaz de poner un posavasos no limpiará la mesa. Limpia eso y más, os lo digo yo.
De los que ponen posavasos bajo cosas que no ensucian sólo diré que esa obsesión decorativa contra la suciedad raya lo morboso.
”…
-¿Cómo es ese Mathieu?-preguntó el joven. Intentado hallar la respuesta Didier inspiró con fuerza mientras levantaba las cejas con un gesto cómico. Apretó los labios con el ceño fruncido y, de repente, pareció encontrar algo.
-Te pondré un ejemplo: Cuando ambos compartíamos piso en Bordeaux nos encontrábamos a menudo con un pedante insoportable que estudiaba derecho y, además de ser muy erudito en literatura, escribía algún cuento infumable en la revista de la facultad. El pedante le contaba un día a Mathieu que tenía debilidad por las óperas primas de los escritores y le confesó que estaba ansioso por leer la suya. Mathieu le contestó sin pestañear: Yo, por mi parte, tengo debilidad por las óperas póstumas, y también estoy ansioso por leer la tuya.
…”

En El intelectual bisiesto de François Langeais.

Ojo a la “sinceridad” del profesor, al menos reconoce que con él no haremos fortuna.

¿En cualquier estado? Borracho, radiante, enfadado, eufórico, embarazado, hambriento, catatónico…
