Cariño, cariño mío
Ramito de mejorana,
espuma que lleva el río,
lucero de la mañana.

Planté por Sevilla entera
banderas de desafío.
Y dice cada bandera:
cariño, cariño mío.

Copla popular cantada por Enrique Gran y Antonio López en El sol del membrillo de Víctor Erice

”…
Vale más un buen álter ego que muchos amigos reales pero que vayan a la suya, piénsalo bien, a un alter ego sólo le falta piropear. Y no quiero pecar de inmodestia pero lo que más me gusta de mi alter ego es que nunca deja de sorprenderme. –Hizo una pausa, mirando arriba mientras sonreía, suspiró hondamente, asintiendo con la cabeza y añadió- Lo único malo de tener un alter ego es cuando te acuerdas de que estás hablando sola.
…”

En Memorias de Juana y de los demás de Víctor Orteu.
En la imagen, espejos con siluetas de niños que se pueden adquirir en Compradicción.

Nuevos hallazgos que, casualmente, comparten gusto decorativo (observen esas magníficas lunitas).

El Maestro vidente Darami nos descubre un nuevo concepto de problema, el problema «financiero afectivo», que nadie diga que en medio iba una coma, el maestro no la ha puesto y él sabrá por qué, seguro.
Sin embargo, el Maestro vidente Darami nos desconcierta, dice «curo 20 tipos de dolencias», que sobre todo si añade «casos desesperados», parecen pocos. Y el desconcierto no se queda ahí, «vuelve invulnerables a cualquier persona», así que podemos esperar que nos haga inmortales (además de múltiples), entonces no queda claro por qué debe prever peligros ni curar, ¿no habíamos quedado en que nos hacía invulnerables? Todo es muy misterioso, pero seguro que se trata de un error debido a nuestra propia necedad, no podemos comprender la labor de los Maestros. No somos como ellos.

El Maestro Suare nos da la clave: «La videncia es un don, no es un oficio». Nosotros, pobres seres sin oficio ni beneficio, ¡qué distintos somos del Maestro Suare!, que no tendrá oficio, de acuerdo, pero sí beneficio: «Primero hago trabajo, luego paga».

Nuevos hallazgos han llegado hasta nuestras manos.
Por fin el Profesor Mah nos ayuda a saber la cara que tiene un profesor:

Reencontramos al Maestro Karamba, con renovado diseño:

Conocemos al Maestro Bala, quien, desafortunadamente, no abusa de su nombre para hacer apología de la rapidez de los resultados que dice lograr:

Y reencontramos también al Maestro Ablae, a quien no prestamos suficiente atención en su primera aparición:

Suscribo las dudas del caballero Machete, otro siervo-recolector de la orden secreta:
Comprendemos que una a «separados», pero a las parejas y los novios ¿para qué los va a unir? ¿acaso los une como siameses? ¿cree el Maestro que eso es el verdadero amor?
Pero el Maestro Ablae no se queda ahí, no. También «detiene divorcios» y nos preguntamos ¿cómo? ¿sobornando al juez? Y además «retira amantes», aunque suponemos que quien tiene uno, no quiere que se lo retiren…

«Se trata de algo simple, uno observa alrededor y piensa largo y tendido en lo que ve, lo dice de la manera más corta posible y se lo enseña a la gente para que lo comenten.»

Opinión de un crítico en una charla sobre Franz West.

“…
Por esa conciencia [de la responsabilidad en las propias decisiones] el ser humano se enfrenta a su propio juicio.
1.- En cualquier juicio no se permite ser juez y parte.
Muchos de los occidentales nos hemos criado en la cultura de la culpa, conocemos el mecanismo por el cual alguien deberá cargar con ella y no nos gusta que nos incluyan en el reparto, así que, ya de niños, pronto aprendemos aquello de “yo no he sido”.
2.- En cualquier juicio se parte de la presunción de inocencia.
Pero, ¿y si sabemos que sí hemos sido? Nuestra moral nos abocará a un castigo, ¿nos lo infligiremos? y en ese caso ¿nos redimiremos? No podemos ser libres si no nos perdonamos a nosotros mismos.
3.- El objetivo de la pena sentenciada a un culpable debe ser su reinserción.
…”

Del artículo “No me mires tan cerca” de Salvador Brió aparecido en RIPS Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas.