Cosas que se dicen levantando el dedo

“…
-¡Eh! -chistó sonoramente para llamar su atención y alzó el índice– No te confundas, ¿eh? –como era de esperar Gerard encajó aquí otra pausa enfática- Que yo soy rico porque lo he elegido yo.
Mantuvo el dedo en alto aún unos segundos más.
Adrian estalló.
-De entre todas las cosas que olvidas te recordaré dos: tu dinero es de tus padres y tú no has elegido nada.
La cosa siguió media hora más. Después de aquella tarde se verían con impostada normalidad tres o cuatro veces durante el verano y ya no volverían a encontrarse hasta ayer.
…”

En el cuento El fondo de los ojos de Anabella Lomas.

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