Pobre consuelo
«…
– Siempre se paga por los errores.- Suspiró con la mirada perdida en la taza vacía de café.
– Piensa en que quizás eso implique que se cobre por los aciertos.- La pobre de Alicia no supo ofrecer más que un juego de palabras de consolación, que chocó contra el abatimiento de su hermano.
– Yo creo que se paga todo el rato.
…»

A mil yardas de aquí de Carmela Sosterra.

Deja una respuesta