Categoría: La cosa más fea del mundo

Resultados del Concurso La cosa más fea del mundo (1ª edidión)

Con 10 votos, y destacados por su fealdad desde el principio de las votaciones, se alzan con la victoria en esta primera ronda: Calzoncillos souvenir en Roma (Italia). ¡Felicidades!

En segunda posición, con 7 votos, La camisa de Carlos. Nos consta que uno de los votos es del propio Carlos, al que animamos a mejorar su ya magnífica participación en próximas ediciones.
Con 6, La Hesperia Tower de Bellvitge en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona).
Con 5, Sense títol de Auke des Vries (Barcelona).
Con 3, la controvertida Sant Boi bressol del rugbi de Pere García Leyes en Sant Boi (Barcelona).
Con 2, Gràcies: per no fer massa soroll. en Sant Boi (Barcelona).
Y empatados con 1 voto: Cartel de la Feria de Santiago y Santa Ana de Torre del Mar (Málaga), La instalación Hlutverk del colectivo de artistas Norðanbál en Reykjanesbær (Islandia) y La iglesia de Notre Dame de Royan (Francia).
Merece una mención especial La iglesia de Grindavik (Islandia), que no ha recibido ningún voto. Tan fea no será…

Gracias a todos los candidatos, votantes y lectores por su participación.

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 10

Calzoncillos souvenir en Roma (Italia)

Nunca una mezcla de patriotismo, arte renacentista y moda ha dado un resultado tan lamentable.

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 9

Cartel de la Feria de Santiago y Santa Ana de Torre del Mar (Málaga)


Magnífico ejemplo de costumbrismo andaluz. Esta es la imagen que ilustra el cartel anunciador de la Feria de Santiago y Santa Ana en el pueblo malagueño de Torre del Mar. En la imagen, el original, exquisitamente expuesto en Bravo Decoración, de la misma localidad.

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 8

Sant Boi bressol del rugbi de Pere García Leyes en Sant Boi (Barcelona)


Esta pieza homenajea la larga presencia del rugby en Sant Boi (Barcelona) hasta el punto de llamar a esta localidad “cuna del rugby”. También ha sido cuna de más cosas, de hecho, la escultura está instalada en la rotonda popularmente conocida como “El Gato Negro” en alusión a un prostíbulo que existió hace muchos años en las cercanías y cuyo recuerdo es, por lo visto, imborrable.
Respecto a la escultura, qué decir, una pelota de rugby con el emblema de Sant Boi, una campana, es sostenida por 8 puntales, que simbolizan los jugadores de una melé. Otros puntales rodean la escena para representar a los otros personajes del equipo, a la afición y a los directivos. El material elegido, el hierro, también va con intención, puesto que el grito de guerra de la Unió Esportiva Santboiana es Ferro Sant Boi!
Todo encaja.

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 7

Sense títol de Auke des Vries (Barcelona)

Esta obra del holandés Auke des Vries se encuentra en el Parc dels Ponts de la Avenida Icària de Barcelona. Está formada por 4 estructuras de acero pintado que se elevan hasta unos 15 metros sobre un estanque, actualmente seco, y fue un regalo del ayuntamiento de Rotterdam a la ciudad de Barcelona en 1992. Su insultante simplicidad radica en que parece haber sido construida con restos de serie. Como en muchas ocasiones, el título no ofrece más pistas. Más obras de este autor aquí.

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 6

Gràcies: per no fer massa soroll. en Sant Boi (Barcelona)


Este cuadro al óleo, cuyo autor, fecha o procedencia desconozco, se exhibe en la sala de fumadores del Restaurante Roma en Sant Boi (Barcelona). Nos agradece que no hagamos demasiado ruido al tiempo que, con un grafismo criticable, nos muestra a una pareja cenando frugalmente a la orilla del mar. Al fondo, una casa parece arder, pero, tranquilos, no se trata de un incendio, sino de un inofensivo árbol junto a la casa. Algunos detalles plantean incógnitas sobre el motivo del cuadro: la excesiva sonrisa de la muchacha, la mano del hombre acercándose peligrosamente a la botella…

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 5

La instalación Hlutverk del colectivo de artistas Norðanbál en Reykjanesbær (Islandia)


Camino de la recreación de un poblado vikingo en las afueras de Reykjanesbær nos encontramos con esta instalación, Hlutverk (Piezas). La intervención consta de unos tubos metálicos que pretenden sugerir figuras antropomórficas danzantes en cinco farolas. La obra está patrocinada por el hipermercado Bónus, justo en frente de la instalación.
El colectivo Norðanbál es responsable de muchas intervenciones de similar calibre, pruebas de ello en su página web: www.nordanbal.is

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 4

La iglesia de Grindavik (Islandia)


Esta iglesia, que funciona ahora como preescolar, tiene la particularidad de estar, en su práctica totalidad, construida con uralita gris. Esta maravilla se encuentra en Grindavik, cerca del famoso spa geotermal islandés de la Blue Lagoon. Alguna guía describe el pueblo como “deprimente”.

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 3

La Hesperia Tower de Bellvitge en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona)

El barrio de Bellvitge, en el extrarradio de Barcelona, es un puzzle inacabado de barrios dormitorio, solares transformados en vertederos y nudos de carreteras. Se añaden al conjunto un hospital oncológico semiabandonado y la extraña silueta del hospital de Bellvitge. Para solventar este deslavazado panorama se encarga a Richard Rogers el proyecto para construir una torre emblemática que albergara un hotel de 5 estrellas, un restaurante de lujo y un centro de convenciones. Y el hombre, seguramente inspirado en el concepto “puzzle”, se puso manos a la obra. El fruto de sus esfuerzos es una torre inconcebiblemente fea que parece un amasijo de ideas inconexas: Un bloque de cemento armado rematado por una cuadrícula de metal naranja, una escalera de caracol suspendida en el aire, ascensores panorámicos… y, como si de una película de Spielberg se tratara, un buen ovni que remata el conjunto.
Como es habitual en la fealdad arquitectónica, el edificio que ya de por sí no pasaría desapercibido, se encuentra además ubicado en un enclave estratégico para ser el centro de las miradas. Sólo hay un beneficiado de esta situación: el hospital de Bellvitge, que comparado con la Torre Hesperia parece ahora un ejemplo de comedimiento arquitectónico.

Nota: ¡Qué bien combina la gasolinera Galp que hay a los pies de la torre! ¿Es premeditado que el color del logotipo de Galp sea idéntico al de la cuadrícula de la torre?

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 2

La camisa de Carlos


Esta camisa fue la elegida como la más fea de la tienda por el amigo que se la regaló. Como vemos en las imágenes, estos amigos rivalizan por lograr esta distinción.
La camisa de Carlos está ornamentada con motivos alusivos al baloncesto, pero eso no es todo, también tiene unas bandas horizontales, palabras y líneas de dudoso análisis.
Sin embargo Carlos la luce con orgullo y salero, pese a tener que escuchar comentarios como este de Héctor ayer noche: “¿De esto hay pa’ hombre?”

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Concurso La cosa más fea del mundo: Candidato 1

La iglesia de Notre Dame de Royan (Francia)


Esta iglesia se construyó en la ciudad balnearia de Royan en los años 50 para sustituir a la antigua, destruida en la Segunda Guerra Mundial. A su arquitecto, Guillaume Gillet, le pareció oportuno usar un material tan bonito como el hormigón. El resultado es una iglesia muy deteriorada con un campanario que alcanza los 60 metros y se ve desde cualquier lugar de la ciudad.

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